Mirando el lado bueno de las cosas (lo que de verdad importa)

Aprovechando que es una fecha importante, 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, quiero compartir una experiencia que viví hace unos meses en Madrid, donde las protagonistas son ellas.

Pero antes de comenzar te pongo en antecedentes, imagino que ya sabrás que hace unos días publiqué cómo han sido mis primeros pasos y sensaciones como árbitro de waterpolo.

Es curioso todas las cosas que te cuentan sobre cómo es ser árbitro (no hablo solo del waterpolo, sino árbitro de cualquier deporte).

Sinceramente no me habían llegado muy buenas referencias, en su mayoría malas experiencias, insultos de la grada, faltas de respeto, situaciones incómodas, etc.

Pero no todo es negativo (porque sino no habría nadie arbitrando :P), también me comentaron que cuando le pones ganas y te esfuerzas por mejorar y hacer las cosas bien, el trabajo de arbitraje se convierte en algo gratificante.

Como anécdota curiosa recuerdo un partido de Benjamines, al finalizar un jugador del equipo que había perdido, se acerca a mí llorando y me dice que cuanto dinero me han dado en un maletín los otros para que ganasen… un niño de 10 años, siendo sincero se me parte un poco el corazón.

Minutos después ese mismo jugador, ya en el vestuario y más calmado cuando se le había pasado el sofocón, se acerca y me pide disculpas dándome la mano.

Con eso es con lo que me al final me quedo, con los aprendizajes del control de las emociones.

Retrocediendo un poco en el tiempo

Si vamos un poco más atrás, en particular a finales de Diciembre de 2018, los organizadores del WP Camp Infantil que se jugó en la piscina de Villalkor en Madrid, me dan la oportunidad de hacer las practicas con ellos pitando en el torneo.

Una experiencia muy interesante, aunque también agotadora por las largas jornadas de partidos seguidos (y cuando no estás acostumbrado se nota).

Fue mi primera vez a pie de piscina con el silbato en la boca. Un poco nervioso eso sí por no meter la pata, pero arropado por los otros compañeros más experimentados que pitaron conmigo.

Momentos bonitos que suman para el recuerdo

Y me quedo con el detalle de un equipo humilde que me demostró que hay buenos valores en este deporte que es el waterpolo.

Estoy hablando del equipo infantil femenino del C.N. Molins de Rei y de su entrenador Marc Contreras.

No tuvieron suerte durante el torneo, quedaron en última posición, perdiendo todos los partidos, pero eso no las hizo mostrar ninguna falta de respeto o una mala cara, es más, todo lo contrario.

Recuerdo que les pité en 3 partidos, y algo que me sorprendió, fue que al finalizar, a pesar de haber perdido, en todas las ocasiones se acercaron a los árbitros a darnos la mano, en un gesto fair play, de agradecimiento por nuestra labor, independientemente del resultado.

Este gesto solo lo he vivido con ellas, no me ha pasado con ningún otro equipo al que he pitado desde entonces.

Y no estoy diciendo que lo necesite, intento pasar desapercibido en la piscina, pero me lo tomé como algo positivo dentro de este deporte que hasta ahora no había visto, una señal de valores que se inculcan a los jugadores y jugadoras desde pequeños.

El respeto y la consideración hacia las figuras de autoridad, independientemente de su actuación.

Desde aquí aprovecho para darles las gracias por el gesto, que aunque quizás en Catalunya pueda estar considerado como algo normal y de cortesía, lo desconozco, a mí me sorprendió para bien.

Un saludo desde aquí a ese grupo de jugadoras y ¡nos vemos en las piscinas!

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