El control de las emociones en el waterpolo

No estaba seguro de escribir esta entrada en el blog, pero finalmente he animado a hacerlo por si compartir esta reflexión puede ayudar a alguien.

Te pongo en situación, hace semana y media, jugamos un partido contra los compañeros de la escuela de Villalkor.

Es el último cuarto, vamos perdiendo de goleada y las cosas no están saliendo bien.

Después de un par de jugadas en las que perdemos oportunidades claras de gol, en una contra, en la que he hecho un esfuerzo sprintando para llegar cerca de la portería, a un compañero que nada con la cabeza dentro del agua le quitan el balón.

Me enfado, y salgo por un lateral de la piscina, me pongo el albornoz y para mí termina el partido.

¿Actué correctamente? Por supuesto que no.

Cuando la frustración se apodera de uno mismo y toma el control

Aunque este es mi tercer año en el waterpolo, todavía me considero un novato dentro del mundo del deporte en general y la competición en particular.

¿Por qué me frustré y me enfadé? Por mi inexperiencia en controlar mis propias emociones.

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No voy a darle vueltas al motivo, si era porque estaba estresado, por si espero un alto grado de eficacia en mi mismo y en mis compañeros, porque nos marcasen goles mientras que nosotros no fuésemos capaces de acertar…

Lo importante fueron las consecuencias, y desde aquí quiero aprovechar para pedir disculpas a mis compañeros, a los rivales, al entrenador y los familiares y amigos que estaban en la grada.

Nadie puede pagar por nuestras emociones.

Es más fácil de gestionar las buenas emociones que las malas

Cuando marcas, cuando ganas, cuando todo va bien, es muy fácil dejarse llevar y arrastrarse por una emoción positiva que nos produce felicidad.

Lo complicado es movernos en las emociones que nos “perjudican” y afectan a nosotros mismos y a los que nos rodean cuando las exteriorizamos.

Pero somos humanos, y las personas a veces nos equivocamos.

Es de sabios aprender de los errores, y yo en este tiempo he tenido muchos errores de los que he aprendido…

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¿Podré ayudar a otros a gestionar sus emociones?

Quizás uno de los motivos que me ha animado a escribir este artículo es empujado por la bonita experiencia que disfruté el otro día ayudando en el entrenamiento de los benjamines del colegio Gaudem.

Los chicos estaban felices, disfrutando del entrenamiento, contentos, con emociones positivas.

¿Pero qué pasará cuando comiencen a competir y llegue la primera derrota?

¿Y cuando llegue la segunda?

¿Y cuando vean que unos juegan más que otros porque tienen más capacidades para este deporte?

Con total seguridad comenzarán a aflorar esas emociones negativas, de frustración, envidia, desanimo, etc…

Me gustaría poder estar ahí para echarles una mano a aprender a controlar sus emociones como lo estoy haciendo yo con las mías.

Porque no debo olvidar que el principal motivo que me movió a adentrarme en este apasionante deporte minoritario es el de DISFRUTAR, y ser feliz aprendiendo y practicándolo.

Quiero volver a esos origines, y que el paso del tiempo no me aleje de ese camino, siendo consciente de que todos mis compañeros que se lanzan al agua a mi lado, dan lo mejor de cada uno, y simplemente eso ya es para respetar.

Gracias a todos los que aguantáis mis buenas y malas emociones, ¡nos vemos en las piscinas!

PD; Espero estar en la próxima foto post partido y seguir disfrutando con los compañeros y rivales, se gane o se pierda.

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2 comentarios en “El control de las emociones en el waterpolo

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