1935-1944 Ostracismo

Los resultados conseguidos en Magdeburgo y la magnífica labor que venía desarrollando Speisseger presagiaban tiempos de gloria para el waterpolo español.

En 1935 se disponía de un “siete” modélico: Jaume Cruells en la portería; Juan Gamper y Ramón Borrás en la defensa; Ricardo Brull en el medio campo; José Cabrejas y Ángel Sabata en los extremos, y Rafael Jiménez como delantero punta. Y todo hacía pensar que en las próximas confrontaciones internacionales se daría un importante salto adelante.

La programación de este año contenía tres encuentros en Barcelona. Uno contra Francia, nuestro “enemigo” más tradicional, con el que se empató a 2 goles; otro contra Suiza, a la que se derrotó por 12-2, y un tercero y más difícil contra Suecia, que seguía siendo un de los equipos “grandes” del waterpolo mundial, al que se venció por 2-1 en un formidable partido, que representó el hito más importante del waterpolo español en sus ya veintisiete años de historia y reforzó las expectativas futuras de nuestro equipo.

La temporada se cerró co un Italia-España disputado en Génova, donde se produjo una batalla campal, que terminó con empate a un gol y con varios dientes de nuestros jugadores en el fondo de la piscina. Y es que los italianos, ni antes ni ahora, han aceptado de buena gana la calidad del waterpolo español.

Y ya en 1936, sin tiempo prácticamente para nada más, llegó la Guerra Civil española y empezó el período más lamentable de nuestro deporte.

Ernest Speissegger se marchó y se malogró, una vez más, nuestra presencia en unos Juegos Olímpicos, que eran los de Berlín.

Finalizada la Guerra Civil en 1939, empezó un duro aislamiento internacional que se agudizó al iniciarse la Segunda Guerra mundial y perduró hasta su finalización en 1944, aunque sus conscuencias se dejaron sentir hasta algunos años más tarde, de tal manera que se completaron veinte años de ostracismo y atonía imperdonables.

Ernesto Masses, fundador del Canoe N.C.

Ernesto Masses, fundador del Canoe N.C.

En efecto, nuestra presencia en los JJ.OO pasó de 1928 (la última participación) a 1948, Londres. Y en los Campeonatos de Europa, pasó de 1934 a 1954, Turín…un desastre.

Durante este quinquenio (1939-1944) el empuje de la natación llamada “pura”, influenciada por los éxitos de grandes nadadores canarios y castellanos, que incluso dominan a la hasta ahora todopoderosa Cataluña en los Campeonatos de España, gana la batalla a un waterpolo que intenta salir de su tradicional reducto de la “Escollera” para, ya que no puede haber actividad internacional, expansionarse por todo el país.

Algo se logra, y aparte de Madrid, que funciona bastante bien con su Canoe N.C. como equipo referencia, surgen nuevos focos en Aragón, Andalucía, Baleares y Galicia, lo que permite poner de actualidad los Campeonatos de España, suspendidos desde 1921.

En 1941 se reemprenden con una nueva fórmula, que consiste en excluir a los jugadores internacionales del C.N.B, a los que se les reconoce como de Primera Categoría, y disputar, en consecuencia, un Campeonato de Segunda Categoría, que se adjudican también los “no internacionales” de dicho club. Pero en 1942 se acaban las exclusiones. El Campeonato es abierto y su celebración en Palma de Mallorca corona al C.N. Barcelona como Campeón de Primera y al Club Regatas de Palma como Campeón de Segunda. En 1943 se repite la fórmula y son vencedores, respectivamente, Barcelona y Barceloneta. Pero en 1944 la escasez de dinero retrae a los clubs y sólo se inscriben cuatro equipos que disputan el título de Primera (y única categoría) con el siguiente resultado: 1º Barcelona, 2º Barceloneta, 3º Sabadell y 4º Canoe.

Durante estos años, es decir, desde la marcha de Speissegger en 1936 hasta 1944, la ausencia de waterpolo de altura hace menos trascendental la inexistencia de entrenadores foráneos, en cierta manera especializados en waterpolo, siendo Juan Trigo (1937), Ricardo Brull (1939), Enrique Granados en su nueva y corta etapa en el C.N.B (1940), Jaime Cruells (1943) y Francisco de S. Gilbert (1944) los que asumen el papel de entrenadores en este Club.

En Cataluña, los Campeonatos Regionales van entrando poco a poco en la normalidad. El C.N. Barcelona sigue dominando en los de Primera Categoría, pero en los de Segunda se van revelando en el mando Tarrasa (1941), Mediterrani (1942), Barceloneta (1943) y Manresa (1944).

En cuanto a los árbitros, en 1943 se crear, por fin, el Colegio Nacional, cuyo presidente será Ernesto Masses. En la Junta Directiva el waterpolo está perfectamente representando por medio de Tomás Batallé, Roberto Seriñá, Joaquín Morera, Andrés Borrego y Francisco Segalá.

Empiezan a verse claros en el hasta ahora oscurecido cielo del waterpolo español.

historia del waterpolo español

Fuente; Historia del waterpolo español (1908-1994)
Juan Antonio Sierra

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