Luchando contra la fatiga dentro de la piscina

Comenzaron los entrenamientos por grupos en el equipo, somos 26 jugadores y estar todos juntos en la piscina es inviable, sobre todo cuando jugábamos algún partidillo contra las chicas porque pasamos más tiempo sentados esperando que jugando y estaba claro que eso no podía ser.

El entrenador ha decidido separarnos en dos grupos de 13, unos vamos a la piscina de Rivas a jugar partido con las chicas y el otro grupo va la piscina de el Cerro Almodóvar para entrenar físico y trabajo especifico, creo que hoy tocó trabajo de boyas y cubres, y cada semana nos vamos a ir cambiando para que todos podamos entrenar todo. 

La cosa es que los equipos hemos jugado unos 10 minutos cada uno y para mi 10 minutos seguidos de juego, todavía me falta mejorar el físico, me matan. Ha sido muy curioso porque me apetecía mucho jugar, pero las sensaciones dentro de la piscina han sido muy interesantes, desde la alegría hasta la desesperación.

No sé si a alguien le pasa esto, pero creo que mi peor enemigo soy yo mismo, es decir, mi propia mente y mis pensamientos autosaboteadores más que mi real estado de baja forma.

Cuando hemos empezado a jugar he comenzado bien, lo normal, pero después de un par de jugadas, he hecho un esfuerzo para bajar a defender más rápido de lo que puedo moverme, mis pulsaciones han subido y he sentido una sensación malísima de falta de aire. Una sensación que hace que te olvides del juego y que lo único que pienses es “cómo cojones salgo de aquí“, como si el nudo del gorro me apretase más de lo que me apretaba hace un minuto y no entrase el aire.

Enserio, han sido como 20 segundos de ansiedad y fatiga donde he pensado “¿qué hago aquí? No estoy preparado, esto no es para mi, voy a dejar el waterpolo…” ¿te lo puedes creer? eso he llegado a pensar mientras estaba con el agua al cuello, pero curiosamente no me han cambiado, y descansando como he podido (dentro de la dificultad de descansar cuando no paras de moverte para no hundirte) se me ha “pasado” entre comillas, y no sé si porque he entrado en calor o porque he podido descansar un poco que he conseguido pasar este momento de bajón y seguir jugando.

Y un par de  jugadas después, en un hombre de más que hemos tenido, estando yo en posición 1 (me siento más cómodo jugando en 5 ya que soy diestro) he pasado el balón al jugador que estaba en el palo y hemos marcado gol. Quizás es una tontería, pero yo me he sentido feliz, no por el pase de gol, que eso es lo de menos, sino de haber superado esa “pájara” que me ha dado hacia un momento y haberme podido reponer y continuar jugando.

Mi objetivo ahora es seguir aprendiendo, mejorando el estado de forma, sumar al equipo en vez de restar, aportando lo que sea capaz, divertirme jugando, y tengo que agradecer a mis compañeros que me están dando un montón de indicaciones técnicas y sobre el juego que desconocía y me ayudan a aprender y a no sentirme tan perdido en el agua.

Tengo que trabajar el momento de levantar la mano para tapar el disparo porque hoy me han colado dos goles por mi brazo y tengo que evitar eso. Ahora a descansar y mañana más, que en nada empieza la Liga Madrileña…

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