1927-1930 Haciendo amigos

El éxito de los primeros Campeonatos de Europa fue tal que, pese a haberse acordado su celebración cada cuatro años, en los intermedios con los Juegos Olímpicos y siguiendo su mismo ciclo, volvieron a disputarse en 1927, ante el deseo de Italia de organizarlos con ocasión de la Feria del Littorio, en Bolonia, estrenando piscina.

El americano Richard Thompson había cesado como entrenador y la batuta había sido traspasada a Francisco de S. Gibert, que seleccionó a G. Jiménez, Puig, Basté, Trigo, Brull, Pérez Rodríguez y Cruells, con Granados y Gamper de suplentes. Según versión de Crueles, más tarde crítico de prensa, los jugadores salieron de Barcelona llenos de ilusiones pero conscientes de que el waterpolo español todavía no había llegado a su mayoría de edad, y, para colmo, de entrada tuvieron que enfrentarse con el equipo francés, vigente Campeón Olímpico. Convencidos de su inferioridad, se dedicaron a destruir juego y a quedar lo mejor posible. Así y todo, la derrota fue notable: 0 a 5, aunque a ellos les pareció un resultado honroso dada la calidad del adversario. Y, como no sospechaban que Francia llegase a finalista, cada cual tiró por su lado y unos cuantos se fueron a Venecia, teniendo que regresar a toda prisa al anunciarse que, en una repesca, debían enfrentarse a Alemania. Así lo hicieron, perdiendo por un abultado 0-9.

waterpolo

Regresaron cariacontecidos, pero sin tiempo para demasiadas lamentaciones, pues los Juegos Olímpicos de 1928, en Amsterdam, exigían concentrarse en este inmediato compromiso.

Así que la gente se dispuso a prepararse a conciencia, y para que el agua dulce no fuera un hándicap (la piscina del C.N.B., única existente, era de agua salada), los entrenamientos se efectuaron en un gran depósito de aguas que había en el Parque de la Ciudadela. Desde luego, sin duchas ni vestuarios, y con una calidad de agua que dejaba mucho que desear; pero pocas veces se vieron tan concurridos los entrenamientos que, diariamente, dirigía Francisco de S. Gibert.

Francisco S. GilbertCuando ya faltaba muy poco tiempo para el viaje a Holanda, ocurrió lo que se temía: el Comité Olímpico Español decidió que, por razones de tipo económicas, sólo podían ir los nadadores. Una vez más el C.N. Barcelona solucionó el problema y, gracias a él, el waterpolo hizo acto de presencia en Amsterdam.

Esto obligó a reducir el número de expedicionarios a su mini expresión, siete, debiendo actuar Mariano Trigo como jugador, capitán y entrenador y delegado.

España figuraba inscrita en el torneo junto a los equipos de otros quince países, y la fórmula, desgraciadamente para España, siguió siendo la ya desusada de la eliminación, porque de nuevo la suerte nos volvió a deparar a Francia como rival y, pese a la esforzada acción de nuestros jugadores, los galos no tuvieron dificultades en derrotarnos por 0 goles a 4, en una demostración no sólo de mayor veteranía y experiencia, sino también de dureza y marrullería.

Apuntemos que la dirección de este partido fue encomendada al húngaro Ernest Speissegger, de reputada fama como árbitro y como técnico, quien pocos años después (1933) sería contratado por el C.N. Barcelona.

arbitros waterpolo

Al regreso de los juegos fue contratado como entrenador Enrique Granados Gal, de quien ya hemos hablado anteriormente, que tuvo una actuación muy estimable en waterpolo y sobresaliente en natación, en Cataluña y fuera de ella.

historia del waterpolo español

Fuente; Historia del waterpolo español (1908-1994)
Juan Antonio Sierra

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