El partido perfecto por Manel Estiarte 1ª Parte

8 de agosto de 1992

Vamos sobrados de alegría en el vestuario, somos subcampeones olímpicos, vamos a jugar la final.

No sé qué estamos celebrando más, si vamos a jugar la final o si ya somos subcampeones olímpicos; todo es fiesta y abrazos en la propia piscina, el sueño se ha cumplido; y es que, caramba, ya estamos en la final y el vestuario es una fiesta.

Pero el partido que se acercaba no era como los demás y poco a poco íbamos haciéndonos conscientes de ello cuando nos reunimos en la Villa Olímpica, la tarde previa a la final.

Estábamos tensos. No sé si más o menos tensos (porque la tensión ni se puede medir ni recordar con gran precisión), con mayor o menor presión de la que habíamos sufrido antes, en dos finales internacionales anteriores en las que habíamos perdido frente al mismo equipo, Yugoslavia, en Atenas y en Perth en 1991.

Simplemente “llegar” a esas finales ya había sido un éxito porque era la primera vez en la historia del waterpolo español que un equipo de la selección llegaba a una final olímpica.

Veníamos de un equipo que tiempo atrás se había movido entre los lugares sexto y noveno; bueno, en Moscú tuvimos un cuarto lugar porque a causa del boicot faltaban participantes de primera línea, pero…

Bueno, también un cuarto lugar en Los Ángeles, un sexto en Seúl, pero nunca habíamos dado aquel salto definitivo que nos permitiera decir: “Ojo, que estamos entre los mejores, pero de los mejores de verdad, de esos que cuando la gente los mira dice: Mira, la selección de España, éstos sí que son jugadores de verdad“.

En cambio, en 1991 ya habíamos dado ese salto. Habíamos jugado contra Yugoslavia y perdido por un solo gol (pero habíamos perdido). Sin embargo, llegar a aquella final ya había constituido un logro histórico.

***

Pero ésta era de verdad la gran final: Barcelona 92, en casa, junto a nuestra gente, nuestro público, nuestros seguidores. Todos teníamos en la gradería a los padres, los hermanos, las esposas, las novias, los hijos…

Era un partido distinto de todos los demás. Por mucho que la gente repita esas frases deportivas del tipo de “Todos los partidos son iguales“, “Hay que afrontar todos los partidos con el mismo espíritu…“. Todo esto son frases para relajar a los jugadores o, mejor, para que a presión que sufren no sea tan grande. Frases como “Sal y disfruta“, “Aquí venimos a pasárnoslo bien“, “Tranquilos, no es más que un partido“… No es verdad.

Estamos a punto de jugar una final olímpica, nos acabamos de clasificar para la final.

Hemos ganado a Estados Unidos por 4 a 2, semifinal olímpica, piscina Bernat Picornell. Toto lo ha resuelto con un partidazo, Jesús lo ha salvado todo en la portería, todo el equipo ha ido a por todas, contra un equipo como el de Estados Unidos que hace un año nos ganó, en un campeonato muy importante, en esta misma piscina Bernat Picornell y que ha llegado a los Juegos Olímpicos como favorito en waterpolo.

¡Dieciocho mil personas en las gradas! Pero esto todavía no lo sabíamos.

(pág 19-20-21)

todos mis hermanos manel estiarte

Extracto del libro “Todos mis hermanos“, Plataforma Editorial

Leer 2ª parte “El partido perfecto” pinchando aquí
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