Corrientes, modalidades y tendencias contemporáneas del waterpolo

La iniciativa inglesa dejó su huella impresa hasta los años 20, en el que el waterpolo era un deporte muy estático y las características físicas, técnicas y tácticas apenas tenían una importancia fundamental.

Fue a partir de los años 30 cuando Hungría tomó el relevo, para dejar un sello característico de su juego, basado en la resistencia física de sus jugadores y en su potencia de tiro. Esta supremacía llegó hasta finales de los años 60, merced a un desarrollo de características técnicas y tácticas por encima de sus adversarios.

Hungría fue  la encargada de implantar el jugador boya, como eje del ataque y recurso estratégico de alto valor en la consecución de sus éxitos waterpolísticos.

A partir de los cambios reglamentarios del año 1949 las diferencias entre los equipos fueron disminuyendo, al obligar a realiza un waterpolo más rápido y técnico donde era necesario tener que mejorar los aspectos tácticos para la consecución del gol.

Fruto de estos cambios el equipo italiano venció en la final de los Juegos Olímpicos de Roma, dando inicio a la corriente Latina del Waterpolo. A partir de esta época, la corriente de los Países del Este siguió copando las primeras plazas del concierto waterpolístico mundial, repartiendo su suerte entre la Unión Soviética, Hungría y Yugoslavia.

Estos equipos se caracterizaban por las cualidades físicas integrales de sus jugadores, sus capacidades técnicas depuradas y la estrategia táctica adecuada a cada partido y situación. No es casualidad que esta corriente del Este creara escuela y los demás equipos trataran de imitar sistemas de entrenamiento, gestos técnicos y estrategias defensivas y ofensivas.

Selección nacional yugoslava en los JJ.OO. de Munich 1972. Dusan Antunovic, Ozren Bonacic, Uros Marovic, Ronald Lopatny, Mirko Sandic, Zoran Jankovic, Sinisa Belamaric, Karlo Stipanic, Ratko Rudic, Milos Markovic, Ratko Rudic, Djordje Perisic.

Selección nacional yugoslava en los JJ.OO. de Munich 1972. De izquierda a derecha; Dusan Antunovic, Ozren Bonacic, Uros Marovic, Ronald Lopatny, Mirko Sandic, Zoran Jankovic, Sinisa Belamaric, Karlo Stipanic, Ratko Rudic, Milos Markovic, Ratko Rudic, Djordje Perisic.

Existen dos corrientes claras en el waterpolo actual

  • Países del Este
  • Países Latinos

Los Países del Este desarrollan un estilo de juego más rígido y compacto, sin demasiados alardes de versatilidad o improvisación. Desempeñan las estrategias tácticas dictadas por su entrenador con seguridad y eficiencia. En ataque tienen un waterpolo más estático, basado en la calidad técnica y física de sus jugadores. En defensa, estas mismas cualidades los disponen para conseguir mayores frutos tácticos que el resto de sus adversarios. Los países que desarrollan este tipo de juego son como exponentes máximos, la ex-Yugoslavia, Rusia, Hungría y Rumania.

Los Países Latinos por el contrario, muestran sistema de mayor flexibilidad y versatilidad, dando lugar a la improvisación de movimientos defensivos y ofensivos que, en numerosas ocasiones, se convierten en recursos estratégicos de alto valor táctico. Los países que caracterizan este estilo de juego son España, Italia, Francia, Cuba y Grecia.

Otros países también punteros en este deporte como Alemania y Estados Unidos desarrollan estilos y tendencias diversas, que quizá, en un futuro, puedan crear escuela. En estos momentos, no se puede decir que una corriente sea superior a la otra, si bien la superioridad yugoslava ha sido manifiesta por encima de los demás equipos como la actual Rusia (ex-Unión Soviética, ya que los máximos exponentes de esta selección pertenecían a la federación rusa), España, Italia, Hungría, Alemania, Estados Unidos, Cuba,…conjuntos que, en cualquier momento, hubiesen podido arrebatarle el cetro a la potente escuadra balcánica, de no haber sobrevenido el conflicto bélico.

De todas formas, los últimos cambios reglamentarios comportan un acercamiento de las posturas tácticas y, en determinados momentos, se llega a una convergencia ya que los requisitos físicos deben ser relevantes y, por ende, los parámetros técnicos y estratégicos.

Jugadores del Club Natación Montjuic, visitan Budapest en 1976 y conocen a los jugadores Farago and Csapo. Arriba: Joan Sans, Jordi Alonso, Tamas Farago, Enric Bertran, Gabor Csapo, Imre Szikora. Squatting. Abajo: Jaume Fite, Villarrubias, Joan Lopez.

Jugadores del Club Natación Montjuic, visitan Budapest en 1976 y conocen a los jugadores Farago and Csapo. Arriba: Joan Sans, Jordi Alonso, Tamas Farago, Enric Bertran, Gabor Csapo, Imre Szikora. Squatting. Abajo: Jaume Fite, Villarrubias, Joan Lopez.

Situación actual y prospectiva del waterpolo 

Como ha quedado descrito anteriormente, Yugoslavia fue la dominadora en la década de los 80 e inicios de los 90. A partir de los cambios políticos acaecidos en este país y del acercamiento físico, técnico y táctico de los demás equipos nacionales de élite, se da una gran igualdad entre las escuadras ya citadas.

Con esta convergencia física, técnica y táctica se provocan situaciones de tremenda igualdad, que hace pensar en que las concepciones tácticas están agostadas. El waterpolo, actualmente es muy dinámico pero el desplazamiento es lento (si lo comparamos a los deportes terrestres).

Será preciso trabajar en la optimización del rendimiento físico y en los recursos estratégicos si queremos avanzar. Desde una perspectiva personal, es necesaria una nueva remodelación reglamentaria que ocasione cambios sustanciales en la estructura waterpolística, y den lugar a una nueva revolución o era del waterpolo.

Muchos técnicos consideran que los sistemas están agotados por la presencia estática del boya en la zona de ataque, lo cual implica ataques muy estáticos y con poca versatilidad. Los recursos tácticos se terminan, cuando las exclusiones temporales son cortas (20 segundos), y sin posibilidad de segunda opción (ya que tras la pérdida de balón, el jugador excluido ingresa de nuevo al terreno de juego), lo cual está generando un waterpolo destructivo basado en defensas muy presionantes y agresivas ya que las posibilidades de marcar gol, con superioridad numérica, suelen ser reducidas.

El juego es tosco, y a veces incomprendido por el aficionado por la dependencia de la interpretación, ya que no puede entender el arbitraje al boya y los criterios marcados para la indicación de falta leve, grave o penalti, al no ser las diferencias claramente objetivas.

Como consecuencia del estudio presentado y de todo el abordaje histórico del waterpolo, es necesario el cambio, se precisa una remodelación reglamentaria a gran escala que estructure un deporte sustancialmente distinto, en el cual el juego pueda ser más claro, entendible y probablemente más espectacular.

libro waterpolo

Fuente; Waterpolo (Técnica-Táctica-Estrategia)
Dr. Mario Lloret Riera

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