La revolución física del waterpolo 2ª Parte

Segunda revolución del waterpolo: Lo técnico prima sobre lo táctico

En 1966, se produce una nueva y profunda revisión reglamentaria que provoca esta Revolución Técnica. Se instauran los discutidos puntos de penalti.

Los jugadores, que físicamente eran muy completos, deberían depurar sus fundamentos técnicos, mejorar la precisión de sus pases, situarse adecuadamente en sus posiciones básicas o en sus desplazamientos ofensivos/defensivos (y por esta razón encontrar situaciones de juego que provocasen el punto de penalti, y que con tres puntos adicionados se debía lanzar la pena máxima), lanzar mejor (ya que disponían de más situaciones de lanzamiento y de penaltis), saber reaccionar en condiciones adecuadas, iniciar gestos técnicos contracomunicadores (como desmarcarse o driblar a contrarios), poseer jugadores boyas (en el centro del ataque), no solamente fuertes, sino habilidosos, ambidiestros, etc.

Estos factores (físicos y técnicos) priman sobre las concepciones tácticas, que aún son muy rudimentarias, ya que los factores determinantes del éxito waterpolístico podía estar en estos elementos físico-técnicos.

En España, Zolyomy es contratado, tras su éxito olímpico con Italia, por el Club Natación Barcelona (1967). Este club tiene un acuerdo con la Federación Española por el cual su entrenador debe ser el responsable de la Selección Nacional.

Zolyomy sujeta las riendas y, gracias a su bagaje teórico y experimental, es el encargado de transmitir toda su sabiduría al waterpolo español, que inicia una época favorable en juego y resultados.

En 1968, se constata un hecho histórico que desata la euforia entre el aficionado nacional. España es capaz de empatar con Hungría (2-2) en la Piscina de Sant Jordi, en Barcelona y demostrar que su recuperación es un hecho.

La Olimpiada de México (1968) muestra la relevancia del dominio de los fundamentos ofensivos (pases, lanzamientos, fintas, importancia física y técnica del boya en la ejecución del juego de ataque,…) y proclama a Yugoslavia campeona olímpica, desbancando a Hungría de sus 40 años de exclusivo poderío. Los puntos de penalti provocan ambigüedad arbitral, desatándose una profunda crítica que termina con la abolición del articulado que hace referencia a ello.

Jugadores del Club Natacion Barcelona, campeones de la liga española en 1969. Arriba: Jane, Llimos, Zubicoa, Olle, Mas, Sarosi (entrenador), Borrell. Abajo: Escartin, Bestit, Rubio, Codera, Casas.

Jugadores del Club Natacion Barcelona, campeones de la liga española en 1969. Arriba: Jane, Llimos, Zubicoa, Olle, Mas, Sarosi (entrenador), Borrell. Abajo: Escartin, Bestit, Rubio, Codera, Casas.

A consecuencia de este hecho, la FINA establece un Torneo experimental en enero de1969 en Niza, para determinar la eficacia de la reglamentación vigente sin puntos de penalti. España participa, y a partir de este año todos los torneos y competiciones oficiales se disputan con la nueva reglamentación.

En 1970 aparece el actual balón de caucho y las primeras porterías flotantes. El Club Natación Barceloneta rompe con la imbatibilidad histórica (de casi 60 años) del C.N.B en la Liga Nacional.

Con motivo de los Campeonatos de Europa de Barcelona se inauguran las, en honor al precursor de las actividades acuáticas más relevantes de la Natación Española. España es 8ª en dicho torneo y subcampeona de Europa junior en Rotterdam.

En esta época España inicia una era de regularidad de juego, entre lo que destaca la inversión waterpolística por los grupos de edad. Tanto es así, que la Selección Nacional junior es el equipo que mayores resultados va cosechando. El equipo absoluto continúa en una línea regular de resultados.

En la Olimpiada de Munich (1972), España es 10ª. Ante los resultados tan mediocres, “Bandi” Zolyomy opta por dejar la selección nacional y se aleja definitivamente del waterpolo; en diciembre de 1972, Josep Brascó es nombrado máximo responsable del equipo nacional.

En la Olimpiada de Montreal se constata la obligatoriedad de una nueva y profunda remodelación reglamentaria. Aparece el doble arbitraje. España es apeada de la disputa olímpica al variar el sistema clasificatorio. En esta Olimpiada sólo se clasificaban un equipo por continente, y España se lo tuvo que jugar con la ex-campeona olímpica Yugoslavia, en Berlín. Perdió por 4-3.

Yugoslavia había desperdiciado la clasificación directa, que le concedía el título en Munich, por dar positivo en el control antipodaje (el jugador Rudic) en el Mundial de Cali del año anterior. Ello explica su presencia en el preolímpico que, a la postre, truncaría el camino del waterpolo español hacia dicha Olimpiada.

libro waterpolo

Fuente; Waterpolo (Técnica-Táctica-Estrategia)
Dr. Mario Lloret Riera

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